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Las contrails que dejan los aviones son antinaturales por que se producen a bajas alturas (2 – 5 mile metros), según la Nasa es necesaria una altura superior a 8 mil para que un avión deje una pequeña estela tras sus motores.

Lo que dejan tras de sí los aviones que vemos a simple vista no son contrails o estelas de condensación normales sino una fumigación controlada, por aviones ilegales y secretos que ni siquiera las torres de control aereas y sus radares pueden identificar.

A nosotros, simples hormigas aquí abajo recibiendo un envenenamiento masivo poco nos queda por hacer más que denunciar con nuestros pocos medios las operaciones de fumigación atmosférica que sufre el planeta tierra.

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